Las cimas

Imagen

Pirineos

Todo alpinista ambiciona la cima, porque es en la cima donde cristaliza toda la filosofía de nuestra forma de vida. Es, literalmente, llegar a lo más alto. La recompensa a todos los esfuerzos invertidos durante el camino y la materialización del bello sentimiento de la superación de uno mismo.
Pero no queda ahí la cuestión,  para mí la cima de una montaña posee una trascendentalidad única, cuya fuente primigenia se pierde en el tiempo, ya que es realmente el principio organizador de nuestras vidas. En efecto, no es otra cosa que la finitud de la vida, la muerte, saber que todo se acabará en algún momento para nosotros.

La cima es ese momento en el que todas nuestras aspiraciones se cumplen, el momento en que miramos hacia atrás y vemos todo lo que hemos recorrido, el momento en que miramos en derredor y pensamos en todas aquellas otras cimas, más altas y más bajas, que podríamos haber subido y el momento en que miramos hacia arriba y vemos que ya no podemos continuar el camino que nació de nuestros primeros pasos.

Haré una confesión: es éste el motivo por el que a la vuelta de cualquier excursión o aventura estoy más callado, meditativo y ensimismado, y los que han subido riscos conmigo varias veces pueden confirmarlo. Porque coronar la cima, para mí, es la muerte de aquello que fui mientras subía. Y la muerte en vida da qué pensar… Más aún si como yo, repiensas las cosas hasta que pierden el sentido que las ataba a la realidad. Concluiré poniendo el foco de atención en una paradoja: Sí, la cima representa la finitud, pero los caminos que llevan hasta la cima son infinitos. Todos tenemos nuestras cimas que coronar, y hemos de ambicionarlas, pero sin obsesión, porque el verdadero valor de la vida, aunque traten de engañarnos, no está en la cima, sino en el camino que escogiste para llegar a ella, es ahí donde puede verse la persona que eres… ¿Y la sensación de superación? En cada paso que no diste en dirección opuesta.

Vía Instagram: @subimos_riscos

Klaek Wiggin

La Liminalidad

Imagen

La montaña te enseña dónde están tus límites, y sólo depende de ti acercarte, rozarlos y únicamente cuando estés preparado, superarlos. Y la diferencia entre el inconsciente y el precavido, tan sólo puede verse en el encuentro con esos límites.

El inconsciente, confiando en su pericia, se descubre preparado en el momento en que se aventura a sobrepasar su límite. El precavido se prepara concienzudamente, memorizando la más leve variación en la textura de ese límite, estudiándolo para garantizarse las mayores probabilidades de éxito en su aventura.

Ahora bien, si bien ninguno está exento del más que posible final fatal, la preparación a la que se somete el segundo, aparte de enriquecer más su persona que el inconsciente, por el trabajo y la adquisición de conocimiento inherente al saber, aporta algo a este estilo de vida nuestro que es la montaña, tan valioso, que ni la más increíble de las hazañas podrá aportar nunca con la desdibujación de la frontera de lo imposible.

Ese algo es la demostración, a ti mismo y al resto de personas que te acompañen en el camino, de que, primero, para poder no es necesario valer, sólo tener la tenaz determinación de querer batirse a uno mismo, y segundo, de que comprendes las emociones que embriagan a aquel que a priori no se ve capaz, y con tu ejemplo, das la confianza necesaria para seguir el camino que escogiste.

Porque habéis de saber que aquello que subyace en todas esas ocasiones en que nos enfrentamos a nuestros límites, es la FE de que saldremos airosos de dicha afrenta. Y lo que vengo a decir es que sólo los segundos, los precavidos, podrán realmente triunfar en la misión de expandir esa fe, una actitud que de aplicarse, sin duda llevará a las personas a conseguir cosas grandes.

Por todas esas cimas que compartí con vosotros, y todas aquellas que os vi alcanzar desde abajo, sabed que soy consciente de que sois mejores que yo.

Klaek Wiggin

Montaña divina

Imagen

La montaña es esa entelequia que tantos humanos soñaron. Allí donde el cielo y la tierra se tocan. Donde ambos mundos se fusionan a través de un catalizador que no es otro que uno mismo.


No es de extrañar, que a lo largo de la historia, en muchísimas culturas, se haya asociado lo divino a esas alturas rocosas que llamamos montañas. Por poner un ejemplo que a todos nos es familiar, el Monte Olimpo de la mitología griega, o aún más cercano, Moisés recibiendo los 10 mandamientos en lo alto del Monte Sinaí, en Egipto.


Somos el legado de una herencia que comenzó a transmitirse en los albores del tiempo, allá donde no alcanza la memoria y sólo queda la intuición de lo que fue. Y esa intuición recorre como un relámpago todo el cielo de mi conciencia iluminándome, haciéndome saber que soy portador de una historia y una tradición que desconozco, perpetuando un sentimiento profundo de continuidad en un ciclo de infinita renovación.


Creo que hablo por todos los que formamos este curioso y bello proyecto, al decir que cuando subimos riscos nos acercamos a lo divino y nos sentimos más cerca de eso que trasciende al ser humano. Cobramos consciencia de nuestra pertenencia a algo más grande que nosotros mismos, y por un momento, el ego queda reducido a polvo y cenizas, consciente de que no es más que una infinitésima parte del todo.

Vía Instagram: @subimos_riscos

Klaek Wiggin

Nuestra Tierra

Imagen

Puente Natural en Fragas de Eume

Nunca crucé el charco, viajé por Europa, me asomé a las puertas del Sáhara, anduve con frío por el círculo polar, pero nunca jamás necesité salir de las tierras que me vieron nacer para vivir imponentes riscos, sentir el sol abrasador de hermosas playas de arena blanca, negra, dorada o de guijarros pulidos, asomarme a vertiginosos acantilados y calarme de respeto al observar el mar embravecido rompiendo contra ellos, dejarme llevar por suaves colinas verdes, ser una mancha en un impoluto manto blanco de nieve, descansar la vista en la meseta viendo un horizonte infinito, la quietud del desierto, el frío helador de un millón de ríos y lagos cristalinos, la magia de la selva o el misterio de una niebla que no deja verte los pies…

España, ¿Quien te hizo volverte contra ti misma? Para algunos eres país, para otros nación o patria, para otros opresión, para otros dominación y censura, para unos pocos simplemente una herramienta al servicio de poderes más grandes, quizás para otros seas cultura, o un arma arrojadiza, una manera de socializar y relacionarse, una identidad, un modo de ser, de estar, de actuar… Qué es España y por qué da tantos problemas y quebraderos de cabeza a tanta gente como yo, cuando lo que yo siento es amor…


Lean ustedes, que al margen de la morfología plástica que quieran dar por medio de leyes a un país, con sus fronteras bien trazaditas, sus símbolos y sus banderas haciéndoles un feo ondeando al son de un viento sin patria, la nación no es sino un sentimiento de pertenencia, de arraigo a una tierra que nos enseñó a sentir, amar, odiar, llorar y reir, a soñar, a imaginar, a pensar en hacer del lugar que te crió un sitio del que estar orgulloso, en el que desees envejecer y dejar una parte de ti. Si no entienden ni comparten este profundo sentimiento de amor, respeto y admiración por esta tierra, y andan pensando en política, dinero, fronteras y nacionalidades cuando se habla de España… Lo lamento, son ustedes víctimas de un flagrante engaño y partícipes de un juego mediático, sucio e innoble, cuyas normas no le favorecen.

Vía Instagram: @subimos_riscos

Klaek Wiggin

Sobre tu vida

Imagen

El camino que debí tomar estaba muy lejos de mi…

Miré atrás y pensé en volver, pensé si habría sido un error desviarme tanto de mi trayectoria…

Miré hacia delante, continué con dudas, con miedos, contra las adversidades y finalmente llegué a mi destino.

¿Quién juzga cuál es el mejor camino?

Te diré algo, el mejor camino es el tuyo, síguelo o vive la vida de otro.

Vía Instagram: @subimosriscos

Klaek Wiggin

Allí ensimismado

Imagen

La paz no es un estado, es una actitud, hay que buscarla.

Cada cual tiene su forma y su método, lo que me da paz a mi puede no ser lo mismo que te de paz a ti.

A mi, ir a la montaña y por supuesto subir riscos, me recarga las baterías de energía limpia, pura y de la mejor calidad… me hace sentir, como dijo el Puñales 🗡🗡🗡 ayer “uno con la Naturaleza”, me recuerda que soy Naturaleza, me hace vivir toda esa parte de mi, esa parte de todos nosotros que en tantas ocasiones es eclipsada por el rum rum continuo y acelerado de esa gran máquina que es el sistema en el que vivimos. Recordar que soy Naturaleza y no una pieza más del mecánico Leviatán me hace reconectar conmigo mismo de una manera única.

Nosotros compartimos nuestra visión del mundo con vosotros/as, aquello que nos apasiona, compartimos la experiencia que para nosotros es tan gratificante, de que si queremos algo buscamos hacerlo realidad, lo consigamos o no, el camino de luchar por ello es lo que nos hace disfrutar.

Y vosotros/as, ¿Qué es lo que os da paz? ¿Qué es lo que queréis?

📍Lago Enol, Picos de Europa

Vía Instagram: @subimosriscos

Klaek Wiggin

De picos va la cosa

Tumbao en mi sombra,

Viendo cumbres.

Pensando en las que anduve,

Maravillado de las que no podré,

Soñando las que ocasión de ver nunca tuve,

Mirando la próxima a la que iré.

Gozando de esta paz,

de esta infinita calma

se ensanchece el alma,

no me falta de nada

lo tengo todo,

solo, ando ido,

meditando de mil cascadas su sonido.

Admirando el hoy sin le mañana,

existencia plena despreocupada

Te das cuenta que la felicidad está en el método,

te ríes sin venir a cuento.

Noto que este viento augura mi éxodo,

No lo detengo,

Respiro el tiempo,

Ser en mí es lo mejor de este momento.

(@subimosriscos)

Klaek Wiggin

El camino

¿Porqué el camino ha inspirado tantas reflexiones, tantos pensamientos, tantas evocaciones?

Lo bonito del camino no es el comienzo, cargado de ilusiones, expectativas y deseos. Ni tampoco es la meta, crisol de la recompensa por el esfuerzo, cumplimiento de los deseos iniciales y cierre del ciclo de decisiones que te llevaron a seguir el camino.

Lo bonito, lo mágico del camino, es el camino en sí mismo, puesto que el camino es, en esencia, proceso. Es una metáfora de nuestro existir en el mundo: nacemos, vivimos y morimos. Quién sabe las razones por las que vinimos a este mundo… No son más que ilusorias evocaciones de nuestras reflexiones acerca de porqué nos hayamos andando este camino.

Lo que es seguro, es que nacer nunca estuvo en nuestra mano, y si bien podemos elegir nuestra muerte, no podemos elegir su significado, pues no depende de nosotros; la muerte no es más que aquella parte del camino en la que te sientas, cansado de andar, a descansar, para comenzar de nuevo a andar.

¿El sentido del camino?

¿Existe un sentido?

El camino se tuerce, sube y baja, se da la vuelta… en realidad, cambia de sentido a cada paso que damos, pues el verdadero sentido del camino es múltiple, variado, diverso, infinito… Buscar su sentido en su inicio o en su fin es reflejo de la triste agonía que es la vida del caminante.

Si existe un sentido, no se encuentra, ni más ni menos, que en las huellas que dejamos en ese camino que quizás, y sólo quizás, siga el que viene detrás.

Siendo así… ¿Mejor elegir sabiamente nuestros pasos verdad?

Klaek Wiggin